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Museos

Los objetos en el sótano de los museos

Por qué las colecciones pequeñas necesitan su propia estrategia de digitalización.

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Los objetos en el sótano de los museos

Imagen creada con IA

Por qué las colecciones pequeñas necesitan su propia estrategia de digitalización.

Cuando se habla de patrimonio cultural digital, el tema suelen ser los monumentos: edificios, memoriales, yacimientos arqueológicos o paisajes. Para trabajos de ese tipo, los métodos de alta precisión —escaneo láser terrestre, fotogrametría controlada y medición geodésica— son por regla general la elección correcta.

En muchos casos, sin embargo, la brecha nace en el propio depósito. Los museos conservan buena parte de sus colecciones fuera de la exposición permanente. Una encuesta del Consejo Internacional de Museos (ICOM) constató que muchos museos muestran de forma permanente solo una pequeña parte de sus fondos. Según un análisis museológico más reciente, según la institución puede haber en almacén hasta un 90 por ciento de los fondos.[1]

El reto no consiste, por tanto, solo en digitalizar grandes lugares de forma espectacular. El reto es documentar paso a paso una gran cantidad de objetos pequeños —cerámica, herramientas, monedas, textiles, figuras, aparatos técnicos u objetos cotidianos de la región—, hacerlos localizables y abrirlos a un público amplio.

Lo que dicen las cifras

Los datos son heterogéneos. Hoy por hoy no existen cifras fiables de las que pueda deducirse un total mundial de piezas de museo todavía por digitalizar. Los números difieren según el país, el tipo de colección, lo que se entienda por «digitalizado» y según se hable de datos de inventario, reproducciones 2D, modelos 3D o contenidos accesibles en línea.

La cifra comparativa europea más citada procede de la encuesta ENUMERATE de 2014. Se refería a distintos tipos de instituciones del patrimonio, no solo a museos. De media, un 17 por ciento de los fondos analógicos estaba entonces reproducido digitalmente, mientras que, según los encuestados, un 52 por ciento quedaba aún por digitalizar. El estudio advierte expresamente de que se trata de medias no ponderadas.[2]

Estos valores no deben presentarse como el estado actual de Europa ni de museos concretos. Lo que sí documentan es un punto de partida estructural: la digitalización es una tarea a largo plazo cuyo alcance es mucho mayor que el de proyectos emblemáticos aislados.

Informes políticos más recientes confirman que la tarea sigue pendiente. En 2025 la Comisión Europea constató que, si bien los avances de los Estados miembros eran medibles, los ambiciosos objetivos para 2025 y 2030 en digitalización del patrimonio seguían claramente fuera de alcance. Según la estadística cultural de 2020, por ejemplo, el 63 por ciento de los museos de Austria tenía un inventario digital y el 44 por ciento una colección accesible en línea. Entre las instituciones de una consulta posterior, no representativa, esas proporciones eran mayores.[3]

Ninguna competencia con la medición

Para numerosas tareas de protección del patrimonio, de restauración, de inventario con exigencia métrica o de análisis científico, una representación 3D visualmente convincente no basta. Allí resultan imprescindibles la fotogrametría clásica, el escaneo láser y protocolos de medición documentados.

Los métodos basados en imagen, como el 3D Gaussian splatting, se centran en otra cosa. A partir de muchas fotos o de un vídeo generan una escena representable en el espacio que puede verse de forma interactiva. El método resulta interesante para la visualización, la mediación y la accesibilidad digital de bienes culturales, siendo imprescindible una comprobación clara de la calidad.

Las publicaciones especializadas señalan, para el 3D Gaussian splatting aplicado a objetos culturales, dificultades derivadas de la alineación de imágenes, condiciones de toma inestables, fondos, reflejos y ángulos de vista incompletos. Los estudios comparativos subrayan además que los métodos clásicos pueden conservar ventajas en precisión geométrica, según el objeto y el objetivo.[4]

El posicionamiento adecuado es, por tanto, este:

DFX SplatCore complementa los procedimientos de digitalización existentes allí donde se necesita una presentación 3D local, visualmente de alta calidad y escalable de objetos pequeños. No sustituye ni la medición metrológica, ni el peritaje de restauración, ni la documentación científica con requisitos de precisión definidos.

La estación de trabajo escalable

Para objetos pequeños, transportables y autorizados, una estación de trabajo local y compacta puede ser una entrada sensata. Debería contar con una cámara, luz difusa uniforme, un plato giratorio adecuado, un fondo neutro o texturado y un ordenador con una tarjeta gráfica potente.

DFX SplatCore está concebido como aplicación de Windows que trabaja en local. Un sistema con al menos 16 GB de VRAM es un punto de partida realista para flujos de reconstrucción más exigentes. Así, los datos de imagen pueden procesarse dentro del museo, del archivo o en el proveedor encargado, sin que sea necesaria una transmisión a un servicio en la nube.

Una barrera de entrada baja no significa, sin embargo, que cualquier conjunto de datos sea automáticamente aprovechable. Hoy una cámara está al alcance de cualquiera, pero una toma reproducible sigue necesitando un protocolo. Para la calidad del resultado son decisivos la luz uniforme, un solapamiento suficiente de las imágenes, ajustes de cámara constantes, un enfoque limpio y un tratamiento adecuado de objetos reflectantes, transparentes o frágiles. La investigación sobre objetos arqueológicos pequeños muestra los límites y las diferencias de calidad entre 3DGS, NeRF y fotogrametría clásica sobre todo en geometrías complejas y superficies reflectantes.[4]

Del lugar del hallazgo al depósito

La parte interesante en lo económico y lo organizativo está en el reparto del trabajo.

La toma puede realizarse también en un lugar distinto de aquel donde están el equipo de cálculo necesario y la competencia en 3D. Una excavación, una sede externa, un museo regional o un socio voluntario puede realizar una serie fotográfica normalizada. Los datos originales, sin modificar, se entregan después a un servicio especializado central. Allí se revisan las imágenes, se reconstruyen, se cuidan los metadatos, se exporta y finalmente se autoriza la publicación.

Paso de trabajoResponsableResultado
Captarequipo de excavación, personal del museo, socios regionalesserie fotográfica completa con ID de objeto y contexto
Asegurarla entidad que captaarchivos originales y copia redundante
Comprobarservicio especializado centralnitidez, cobertura, exposición y procesabilidad evaluadas
Procesarmuseo o proveedor de serviciosmodelo 3D de presentación y archivos de exportación abiertos
Curarcolección, investigación y mediacióndescripción del objeto, derechos, fuentes, puntos de interés y autorización
Publicarla instituciónweb, portal de colecciones, exposición o estación sin conexión

Este modelo no puede sustituir la pericia de un especialista. Lo que hace es repartir el trabajo con sentido. La infraestructura escasa —hardware potente, un flujo 3D, control de calidad y redacción web— puede ofrecerse de forma central. La toma se realiza donde está el objeto.

Esto es especialmente importante con objetos frágiles, sujetos a normas de protección o no transportables sin más. Si se fotografía, se transmite o se publica, y en qué condiciones, lo determinan los derechos de propiedad, las condiciones de excavación, las exigencias de conservación y las decisiones de las instituciones responsables.

Todo depende de la toma

La toma es el único eslabón de la cadena que después no puede repararse por completo.

Una vista trasera que falta no puede deducirse de forma fiable de una serie incompleta. Los problemas con imágenes movidas, luz cambiante, superficies quemadas o archivos comprimidos por una aplicación de mensajería pueden perjudicar la calidad de todo el flujo de trabajo. La potencia de cálculo posterior no puede sustituir la información de imagen que falta.

Para tomas de campo y de depósito debería regir, por tanto, un protocolo mínimo claro:

Se rodea el objeto por completo en vistas solapadas. Vistas adicionales desde arriba cierran los huecos en las caras superiores y en las hendiduras.

Dentro de una serie, los ajustes de luz, distancia focal, enfoque y exposición se mantienen lo más constantes posible.

Conforme a las reglas de la institución se documentan una escala gráfica y un ID de objeto o de hallazgo.

Antes de embalar o devolver la pieza se hace una comprobación breve de nitidez y cobertura.

Los archivos originales quedan sin modificar. Se archivan ordenados por ID de objeto y se respaldan de forma redundante al menos una vez.

La publicación y la transmisión se producen únicamente con los derechos aclarados y según las reglas de protección y autorización.

Una escala gráfica permite intuir las relaciones de tamaño. Para usar un modelo 3D como instrumento de medida con fines metrológicos o forenses hacen falta, sin embargo, una toma calibrada, puntos de control y una evaluación documentada.

Soberanía local sobre los datos

En el ámbito de los bienes culturales, las vías de los datos forman parte de la responsabilidad profesional. Los lugares de hallazgo, los hallazgos aún inéditos, los préstamos, las colecciones etnográficas o la información sensible sobre objetos pueden estar sujetos a reglas legales, éticas e institucionales particulares.

El procesamiento local no sustituye a la aclaración de derechos. Lo que sí permite es el control técnico: las imágenes originales, los estados intermedios y los modelos pueden permanecer dentro de la propia infraestructura o de la de un proveedor encargado. DFX SplatCore está pensado para este flujo local.

Renunciar a la obligación de nube importa también para el archivo. Para construir una memoria digital sólida, a las instituciones les conviene conservar, además de una vista en línea, las imágenes originales, los metadatos, los pasos de trabajo documentados y formatos de salida lo más abiertos posible. DFX SplatCore admite salida en PLY y GLB. Aun así, deberían guardarse junto con información de versión, metadatos y una estrategia de archivo clara.

La mediación empieza en la integración

Una representación digital solo surte efecto público cuando está integrada de forma comprensible.

Con DFX Orbit, un modelo puede ampliarse a una presentación interactiva con puntos de interés, galerías de imágenes, zoom, audioguía, vistas de antes y después y trayectorias de cámara guiadas. Una marca puede explicar una incisión, una galería puede mostrar fotos de hallazgo o de restauración y una audioguía puede transmitir la historia del objeto.

El acceso puede darse a través de la web de un museo, un portal de colecciones o una estación de exposición. Una exportación capaz de funcionar por sí sola puede usarse además sin conexión permanente a internet: junto a una vitrina, en una exposición itinerante o en un dispositivo de mediación.

La visibilidad complementa la conservación

Las representaciones digitales no sustituyen ni la conservación, ni el inventario, ni la investigación, ni la restauración. Lo que pueden hacer es ampliar la visibilidad de un objeto y abrir con ello nuevos usos.

Un objeto en el depósito sigue protegido. Al mismo tiempo puede entrar digitalmente en la educación, la investigación, la preparación de exposiciones y la mediación pública. Los visitantes pueden explorar vistas de difícil acceso tras un cristal o en una vitrina clásica. Investigadores e interesados obtienen así una referencia visual adicional sin que haya que mover el original constantemente.

La política digital europea persigue exactamente ese marco más amplio: acceso, reutilización, conservación a largo plazo y creación de capacidades e infraestructura para el patrimonio cultural digital. La Comisión insta expresamente a los Estados miembros a acelerar sus avances en digitalización y conservación digital.[5]

Un primer paso realista

No hace falta que cada colección emprenda de inmediato una gran iniciativa 3D. Un buen comienzo puede ser una serie piloto pequeña y bien delimitada: unos veinte objetos de un tipo, con protocolo de toma documentado, metadatos comprobados y un objetivo de mediación definido.

Así pueden evaluarse de verdad los tiempos de toma, los límites con ciertas superficies, los tamaños de archivo, el esfuerzo de cálculo, la calidad y el trabajo de redacción. Las decisiones sobre escalado, prioridades, modelos de personal y archivo a largo plazo deberían tomarse solo después.

Para levantar y medir grandes monumentos seguirán haciendo falta equipos especializados y métodos de medición precisos. Los objetos pequeños del sótano también necesitan una planificación cuidadosa de su futuro.

No hay ninguna necesidad imperiosa de empezar con un escáner láser.

Al principio están una toma cuidadosa, vías de datos claras y una técnica que hace prácticamente alcanzable la visibilidad digital para muchos objetos.

Fuentes

  1. [1] icom — https://icom.museum/en/news/museum-storage-around-the-world/
  2. [2] pro.europeana — https://pro.europeana.eu/page/results
  3. [3] digital-strategy.ec.europa — https://digital-strategy.ec.europa.eu/de/news/eu-report-calls-member-states-accelerate-digitisation-cultural-heritage
  4. [4] isprs-annals.copernicus — https://isprs-annals.copernicus.org/articles/X-M-2-2025/215/2025/isprs-annals-X-M-2-2025-215-2025.pdf
  5. [5] digital-strategy.ec.europa — https://digital-strategy.ec.europa.eu/de/policies/cultural-heritage

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